” What About love”
Detrás de un escenario espero tocar, moviendo los brazos y haciendo el típico “air drumming”. Necesito concentrarme en el ritmo de la canción que empezaremos. Es el escenario de un colegio de la zona central de Chile; medio oscuro; “atentos, 10 minutos mas”, nos dice el encargado del backstage. Todo es nervios, suenan ahora unas niñas cantando “ Eternal Flame” de Bangles, y a nosotros se nos ha ocurrido partir con una canción lenta, “ What about love “ de Heart. ¡¡ Que tipos mas locos¡¡ La sabemos bien, la hemos ensayado mucho, los grooves de intermedio; tenemos las distorsiones justas; con mi amigo bajista estamos sencillamente OK, la base rítmica no se pierde. Conste que yo voté por abrir con otra, pero pudo más la democracia del grupo. ¿A quién se le ocurre abrir con “What about love”? pensaba yo. Total, es un colegio de mujeres, y a todas les gusta. “ Cinco mas y arriba” nos dice el backstager. Salto un poco, hago elongaciones y practico los benditos redobles. Mande colocar el “torpedo” al lado de la batería. Las luces están puestas debajo, parecen de neón amarillo, pero la gracia es que están conectadas en secuencia rítmica. He puesto el hi hat en posición de tocar el mismo patrón del disco, tal como Denny Carmassi, el baterista de Heart. Nos damos un abrazo, subimos y hay un buen griterío: más adrenalina, menos mal que me escondo detrás de los tambores. Nos miramos y marco un 3,4 y empezamos. La Claudia tiene una voz potente, gritona; hay que hacerlo como Ann Wilson, esa genial y gorda mujer que saca octavas no se de donde. Notable: tenemos buen sonido; es el boom de los teclados Korg y Casio. La amplificación de percusión esta bien estructurada. Sonamos super bien; cae un chaleco sobre mi batería que logro lanzar con un gesto de baquetas. Y seguimos, con “ Heaven” de Bryan Adams,
“ Take me the heart” de Quaterflash”, y asi hasta tocar cuatro. Nos bajamos rápidamente, porque estamos agotados. Cerramos un abrazo delante de todo ese colegio y nos vamos callados. Nos felicitan y nos dicen que estamos bien, que nos dediquemos full a la música. Parece una cosa simpática, una humorada pero hemos ensayado mucho en esa sala color naranja casi agobiante. Nos despedimos y nos vamos a la casa. Ah¡ se me olvidaba un detalle: Tenía 16 años.
